Si la salud del cuerpo está en relación directa con lo que comemos, la salud de los ojos precisa una atención especial a sus nutrientes cuando se intenta la recuperación visual.

La deficiencia de nutrientes reduce agudeza visual, produce desórdenes en los movimientos oculares, induce al comienzo de la presbicia, inicia o empeora la miopía y motiva la frecuente fluctuación de la refracción.

 

Antioxidantes

Vitamina A
La Vitamina A es esencial para la visión.  Se encuentra implicada en el proceso de degradación de la rodopsina-retineno.  Es necesaria para la visión en ambientes con poca iluminación  y proporciona transparencia a la córnea.  Su presencia es también esencial para que el movimiento inconsciente y reflejo de los ojos se realice correctamente.
Su deficiencia produce pérdida de la sensibilidad de visión, sequedad de los ojos, ceguera nocturna, infecciones, opacidad, ulceración y destrucción de la córnea.  Cuando falta puede aparecer también degeneración de la retina, con la aparición de puntos ciegos y la ambliopía en uno o ambos ojos.
Igualmente su carencia puede producir dolor de cabeza y ojos, lagrimeo, escozor, visión borrosa, fotofobia, doble visión y vértigos.
Se encuentra en abundancia en forma de carotenos, en todos aquellos vegetales de color rojo, amarillo o anaranjado.  Y es altamente sensible a las altas temperaturas, la luz y la oxidación.
La asimilación de Vitamina A se ve potenciada si se consume conjuntamente con Vitamina E. Asimismo, su absorción intestinal aumenta si se digiere junto con grasas de origen vegetal como el aceite de oliva o lecitina de soja.

 

Vitamina C
Antioxidante natural que  aumenta las defensas del organismo y prolonga al vida celular.
Es esencial para el metabolismo de los procesos vitales oculares en general.  Cpmbate los desórdenes
oculares y el estés.
Un déficit grave de Vitamina C perjudica al riego sanguíneo de la retina, y facilita la aparición de estrés oxidativo.  Su carencia favorece el desarrollo de cataratas.

Se encuentra presente en frutas, verduras y hortalizas, consumidas crudas y frescas, ya que es una vitamina muy sensible a la luz, a altas temperaturas y al oxígeno del aire.
 

Vitamina E

Antioxidante necesario para la salud general del ojo y para una cura efectiva de los desórdenes oculares. 
En casos de inflamación o heridas, su ingestión acelera el proceso de curación, favoreciendo la regeneración de los tejidos.
Su deficiencia causa debilidad muscular.  También perjudica a las células bipolares y ganglionares de la retina, dificultándose la transmisión de los impulsos nerviosos.  La carencia de  Vitamina E puede afectar a la síntesis de hemoglobina y a la integridad de los capilares de la retina.
En general, niveles altos de antioxidantes: Vitaminas A, E, C, más selenio y zinc, reducen el riesgo de degeneración macular asociada a la edad madura y su pérdida de visión.  Además mejoran la clínica del ojo seco.
Son ricos en Vitamina E los aceites de oliva y girasol (virgen  de primera presión en frío), los cereales integrales y las verduras de hojas verdes.  Se trata de una vitamina lábil, que se destruye con la cocción. 


Vitaminas del grupo B
La Vitamina B1 favorece el correcto funcionamiento de los músculos oculares y del nervio óptico. Es esencial, junto con la B2 para la transparencia de la córnea.
La deficiencia de la B1, B2, B6, E y Ácido Pantoténico es responsable de la degeneración de la mielina de los nervios, de lo cual deriva la falta de aislamiento de las fibras nerviosas y un descenso de su rapidez de reacción y potencial, derivando de ello una disminución de la visión.
La B12 es fundamental para la transmisión del impulso normal nervioso y su deficiencia provoca neuritis, anemia y cansancio.
Las Vitaminas del complejo B están en relación entre sí, por ello se han de administrar conjuntamente.  La B12 se absorbe con ayuda de la B6 y de la C.
La Vitamina B1 (Tiamina) se encuentra en los cereales integrales, levadura de cerveza, legumbres, huevo y pescado.
La Vitamina B2 (Rivoflavina) se encuentra en los vegetales de hojas verdes, huevos, pescado y lácteos.
La Vitamina B3 (Niacina) se encuentra en vegetales, legumbres y pescados.
El Ácido Pantoténico (antigua Vitamina B5) se encuentra prácticamente en todos los alimentos. Siendo especialmente ricos las alubias y los maníes. 
La Vitamina B6 (Piridoxina) es abundante en legumbres, nueces y bananas.
La Vitamina B8 (Biotina) se encuentra prácticamente en todos los alimentos. Destacando en su contenido la yema de huevo.
La Vitamina B12 (Cobalamina) está presente sólo en alimentos de origen animal (lácteos, huevos, pescado y carne). Puesto que el hígado puede almacenarla, una ingesta de 1 huevo a la semana, puede cubrir las necesidades totales.

 

Ácido Fólico

Se trata de un nutriente fundamental, junto con la Vitamina B12 para la formación de los glóbulos rojos de la médula ósea. Un aporte insuficiente de ácido fólico puede derivar en anemia. La anemia se manifiesta en el ojo como fatiga y disfunción muscular.  Con el fin de evitar su aparición deben asegurarse aportes adecuados de ácido fólico  y Vitamina B12.
El ácido fólico se encuentra ampliamente distribuído en verduras y hortalizas.  También en legumbres, frutos secos y frutas.  Es fácil cubrir las necesidades diarias.


Ácidos Grasos Esenciales

Se tratan de grasas que necesariamente han de ser ingeridas, ya que el organismo no las puede sinterizar.
Proceden de 2 fuentes alimentarias diferentes:
- La serie w-6, de los aceites de semillas y frutos secos (ingeridos crudos, no tostados ni fritos, ya que las grasas quedarían oxidadas).
- La serie w-3, de la grasa del pescado, y aunque en menor medida, también se encuentra en el lino y las nueces.
A partir de estas grasas de la dieta el hígado produce el ácido eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHEA).  Ambos son fundamentales para el buen funcionamiento del sistema nervioso y especialmente de la retina. Su carencia produce patología retinal.
Para que el hígado produzca suficiente EPA y DHEA se recomienda que el 5% de las calorías ingeridas al
día sea en forma de grasas w-6 y w-3 en relación 4/1, equivalente a dos raciones de pescado a la semana y una ración de frutos secos al día.
En caso de dietas vegetarianas es necesario asegurar la ingesta con suplementos de aceite de linaza o directamente de DHEA y EPA.

 

Inositol y Colina

Forman parte de las membranas celulares, por lo que ejercen un papel importante en el transporte de sustancias en el metabolismo de las células. Aseguran, junto con los ácidos grasos poliinsaturados (semillas,  frutos secos y pescados) y monoinsaturados (aceite de oliva) la formación de membranas celulares fluídas y ágiles en el transporte de oxígeno y nutrientes, y en la eliminación de toxinas por parte de las células.  Dicho transporte de sustancias es de especial importancia en las neuronas de la retina, por tener un metabolismo rápido y sometido a un elevado estrés oxidativo.


Minerales

Calcio
Además de en otros muchos procesos metabólico, en el ojo el calcio es esencial para la relajación tras la contracción muscular.
Junto con el Potasio y Magnesio también es necesario para la correcta circulación de sangre.
Destacan como alimentos ricos en calcio las verduras de hojas verdes, las legumbres y los lácteos en general.

 

La Vitamina D (colecalciferol)

Es necesaria para la absorción del calcio y para su incorporación al hueso.
En condiciones normales puede ser sintetizada por la piel expuesta a la luz solar. También se encuentra en alimentos como el pescado. 
 

Magnesio

Su deficiencia provoca temblor, espasmo muscular y cansancio ocular.  Es imprescindible para la asimilación del calcio y la Vitamina C. Se encuentra presente en la levadura de cerveza, los frutos secos, las legumbres, cereales, frutas, verduras y hortalizas.
 

Potasio

Influye en la transmisión nerviosa por lo que su deficiencia puede provocar disfunción de los músculos.
Se encuentra ampliamente distribuido entre los alimentos, por lo que sus requerimientos son fácilmente cubiertos con una dieta ordinaria.
Existe una relación de equilibrio entre potasio, calcio, magnesio, ácido pantoténico y vitaminas B, D y E.
Esta relación es especialmente relevante entre el calcio y el potasio.

gallery/circulo_titulo_nutrientes

 

Nutrientes Oculares